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No es lo mismo

Actualizado: 2 oct 2025

La defensa personal femenina no puede y no debe ser únicamente una serie de técnicas de artes marciales como muchos instructores ofrecen.

Al igual que hablamos de la importancia de tener una maestra, tenemos que entender por qué la clase de defensa personal impartida por hombres está pensada para hombres y no para mujeres.

El discurso es parte de clase
El discurso es parte de clase
  • No hemos sido educadas para permitirnos ser iracundas o violentas

  • No hemos sido educadas para priorizarnos, sino para cuidar

  • La sociedad se ha encargado de minar nuestra autoestima a través de discursos comerciales para jamás alcanzar el cuerpo perfecto, permaneciendo distraídas y agotadas

  • Se nos ha inculcado la necesidad de ser bonitas, no listas o fuertes

  • Se nos ha enseñado a servir y a auto-explotarnos (se mamá, esposa y trabajadora y no falles)

Cuando una mujer decide embarcarse en el camino de la defensa personal, es fundamental que encuentre un espacio donde se sienta cómoda y conectada con su maestra y con el entorno.  La maestra tiene que tener un discurso cuidado, ofreciendo una perspectiva compartida a la vez que adapta las técnicas de artes marciales a las realidades de las mujeres de hoy. Ya que las vive y las crea en primera persona.


En mi caso he vivido muchas experiencias similares y desafíos que mis alumnas conocen y/o comparten, lo que me permite empatizar y entender las preocupaciones, los límites, los miedos y las emociones que pueden surgir en estos procesos que nos deconstruyen. Así se crea un ambiente de confianza en el que las alumnas se sienten comprendidas, respaldadas, y seguras de mostrarse vulnerables, para ser más fuertes.


La maestra de defensa personal femenina ha de crear un sistema que no se base en la fuerza ni en el tamaño. Si no que se adapte a las desventajas normativas no solo emocionales (miedo, culpa, vergüenza) si no también físicas (fuerza, tamaño) que las mujeres encontramos a la hora de enfrentarnos a una situación violenta pasiva o activa.

La defensa personal femenina, necesariamente, ha de crear un paradigma completamente nuevo al de la defensa personal hegemónica hasta ahora. Tenemos que hacerla nuestra, con nuestra perspectiva y que de verdad sea útil y práctica. No podemos seguir impartiendo defensa personal de hombres para mujeres. Y no podemos seguir distraídas y agotadas. Y esto es también parte de mi trabajo.


 
 
 

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